A la hora de crecer y desarrollarnos nos construimos en contacto con el cuerpo, en la atención de sus necesidades y en  una relación directa con la conexión o desconexión con nosotros mismos. Tanto las  carencias afectivas como las demandas y necesidades fisiológicas y emocionales insatisfechas, traumas relacionales en la infancia, van configurando una relación defensiva de la persona  con su cuerpo, que acaba en una forma automatizada de defenderse reiteradamente de este padecimiento original, a través de una manera de proceder, cognitiva, emocional y conductualmente.  Esta “falta de contacto” con nuestro cuerpo condiciona nuestra manera de ser y de relacionarnos con los demás.

La Terapia Sensoriomotriz es una modalidad de terapia verbal que nos va a ayudar a contactar de nuevo con nuestro cuerpo, generando cambios significativos en los pensamientos, emociones, sistemas de creencias y pautas de acción fijas asociados al padecimiento de una experiencia traumática o heridas de desarrollo. Lo haremos  a través de la autoobservación en conciencia plena o mindfulness y el trabajo con el cuerpo.