Familias y Covid-19, un nuevo reto para afrontar

Leticia Gómez-Delgado
Psicóloga sanitaria M-27167, Terapeuta Gestalt, Axioterapeuta. Especializada en orientación psico-afectiva con niños, adolescentes y familias.

Hoy en día, escuchamos muchas noticias sobre cómo está afectándonos la crisis de la COVID-19. Y en especial a las familias. Venimos de hacer grandes esfuerzos durante el confinamiento vivido, en el que padres y madres han tenido que asumir más que nunca el peso de la educación de sus hijos e hijas. Y estos, nuestros hijos e hijas, se han visto privados del contacto con sus compañeros y compañeras, algo que en su etapa vital es imprescindible.

De esta manera, los sistemas familiares se han ido cargando de tensiones durante los meses pasados. Y la nueva normalidad, continúa afectandonos, pues no nos lo pone fácil. La pandemia, está teniendo un grave impacto en el entorno y crecimiento de los niños, niñas y adolescentes. No sólo en su educación sino en su desarrollo psicosocial.

La relación con sus iguales está cambiando y corren el riesgo de enfrentarse al aislamiento social. Aumenta la presión por tener que ser parte de los grupos y esto puede derivar en conductas poco cuidadosas para ellos y ellas. La etapa escolar es compleja para las familias. Y según van creciendo más, ya que los padres van dejando de ser su prioridad, para que los semejantes lo vayan siendo. Lo más importante es su mundo social, aquellos/as con los que ahora, ya no hay tanta posibilidad de hacer contacto. La necesidad de presencia, de ser visto o vista, de sentirse parte de, hace que aumente su necesidad de estar conectados mediante la tecnología. Se suma, que en ocasiones con los confinamientos parciales, se les saca de sus espacios de apoyo como la escuela, las actividades de ocio, el deporte, es decir, les quitamos sus anclajes de protección y seguridad. En muchos casos, todo esto desaparece, por la propia situación de salud o a veces por la necesidad de prevención de la sociedad y de los padres.

Su emocionalidad se ve afectada por las restricciones que vivimos y esto aumenta la tensión en las relaciones familiares. Por esto, la salud de las familias se está viendo repercutida. Todos y todas estamos más irascibles, sensibles, vulnerables y en ocasiones, la convivencia no facilita que tengamos encuentros sino desencuentros.

Para no ceder a la soledad y al aislamiento físico y mental, es fundamental que sepamos manejar nuestras emociones y que nos autoregulemos adaptándonos a las vicisitudes.

Es habitual ver ahora en consulta a más familias que no saben cómo gestionar los conflictos que estan emergiendo en casa, con más carga emocional que antes. Y tiene sentido pues los padres y madres están sometidos a grandes presiones (económicas, laborales, personales), y no es facil encontrar el tiempo y las estrategias para poder afrontar los conflictos con calma, paciencia y comprensión. Y en el otro lado, los niños, las niñas y adolescentes, están atravesando una crisis que a veces desborda sus capacidades de afrontamiento.

Se han disparado los miedos y las ansiedades, y en los infantes puede que esto se exprese a través de conductas más impulsivas, desórdenes de alimentación, conductas desafiantes, insomnio, apatía y desmotivación. Es importante que los adultos y profesionales atendamos a estos cambios para ayudarles a restaurar su bienestar, comprendiéndoles y acompañándoles a gestionar sus emociones y lo que les está pasando.

No podemos olvidar que vivimos una etapa cargada de incertidumbre e inseguridad y que necesitamos aprender nuevas herramientas para adaptarnos a tales cambios. Y adaptarnos, lleva tiempo. Un tiempo en el que ellos y ellas, pueden sentirse más perdidos/as y confusos/as, ya que su desarrollo psíquico está en curso.
Ahora más que nunca, la terapia infanto-juvenil y la orientación familiar es un espacio importante para que niños/as, adolescentes y padres y madres, aprendan a escucharse y relacionarse de otra manera que les deje más satisfechos/as.

Las familias necesitan reencontrarse. Los adultos somos los que tenemos que tomar más flexibilidad. A veces necesitamos recordar nuestra propia infancia o adolescencia para poder conectar con ellos y ellas desde ahí, desde nuestra empatía y comprensión, para lograr que se abran al contacto con nosotros/as. Ahora más que nunca los padres y las madres necesitamos revisar nuestra propia historia, para no repetir aquellos patrones adquiridos de nuestros padres y madres que no nos dejaron satisfechos/as y que si observamos, tampoco dejan satisfechos a nuestros hijos e hijas.

En estos tiempos de pandemia, desde la Terapia Gestalt podemos aportar a las familias, una orientación doden sirvamos para mediar y acompañarles en su desarrollo y crecimiento, un espacio donde practicar la comunicación asertiva y en donde los hijos/as se sientan entendidos y escuchados, para que así los padres puedan aprehender las necesidades de estos. Trabajamos de manera conjunta con todo el grupo familiar y al mismo tiempo, atendemos de manera individual, asesorándoles para desanudar los conflictos que están surgiendo. Ahora más que nunca que vivimos una situación rellena de normas y prohibiciones, es importante que los profesionales sirvamos de medio para que puedan expresar a sus padres su diferencia, sus necesidades y sus conflictos con tanta limitación, es necesario que les reportemos una mirada diferente sobre las figuras parentales y de autoridad, y que hagamos de puente entre las dos partes de la familia, para que hallen nuevas maneras de relacionarse.

Si los padres son imprescindibles cuando el día a día de nuestros hijos e hijas va mal, hoy, todavía se hacen más necesarios. Por esto considero que la mejor intervención que podemos realizar en este tiempo de pandemia, es dotar a los padres y madres de herramientas que les permitan atender a los niños y niñas de manera confiable, dándoles contención, y ayudándoles a gestionar sus emociones. Para esto antes tendrán que pararse a ver qué sienten ellos y ellas, cómo es su propio sistema de gestión emocional y reflexionar sobre cómo poder vincularse en estos momentos de dificultad.

Para esta necesidad de darles una guía y estructura, es fundamental que la pareja se presente y exprese ante la familia como un tandem, como un equipo, para darles seguridad, coherencia y calma. Por esto también resalto de la necesidad de que los padres y madres hagan su parte del proceso individual y en pareja, pues no son pocas las ocasiones en las que los profesionales encontramos la ambivalencia que los padres transmiten, por no acordar las pautas educativas ni las necesidades propias de la pareja.

En consulta practicamos con los padres y madres dinámicas de regulación emocional para que tomen contacto con el proceso corporal ante las diferentes emociones generadas por las situaciones que pueden estar atravesando sus hijos/as, fomentamos la comunicación sintonizada para que puedan llegar a conectar con el estado interno del otro/a, ahondamos para que puedan flexibilizar sus respuestas pausándose antes de actuar, favorecemos que se muestren empáticos/as para comprender la perspectiva y vivencias de los más pequeños, y que tomen conciencia de sí mismos para poder ajustar su miedo, tensión y alarma a la situación actual. Así podrán contactar con ellos y ellas desde el amor y la comprensión. Y para esto no necesariamente tenemos que revocar nuestros limites y normas sino más bien, permitir que puedan expresarse desde quienes son y como son, con su mundo emocional.

“Para sentirse completamente amados, los niños necesitan saber que nosotros aceptamos todas sus emociones, incluso las más dolorosas” (Aletha Solter Ph.D)

Si mostrarnos congruentes y unidos siempre es importante para la educación de nuestros hijos/as, ahora todavía más, porque cuanta más incertidumbre, más estrucutura, corazón y claridad necesitan de nosotros/as.

Madrid, noviembre 2020.